lunes, 1 de noviembre de 2010

'Desesperación' de Stephen King



Hoy es la festividad de Todos los Santos. Ayer en Estados Unidos fue la noche de Halloween. Anoche en medio mundo era la noche de los muertos, una noche para la reflexión y el recuerdo, pero también una noche en la que la gente aprovecha y organiza fiestas, prepara comida especial para la ocasión, se disfraza, hace pases de películas de terror y lee novelas de miedo. Y a los libros vamos.

Aprovechando la coyuntura del momento, había que leer algo que asustara y qué mejor que algo que había salido de la mano del maestro del terror. Así que le tocó el turno a Desesperación. Ciertamente, la contraportada invitaba a la lectura.
"En la interestatal 50, en el desértico y solitario tramo que atraviesa Nevada, un gato muerto ensartado en un cartel da la bienvenida al pequeño pueblo minero de Desesperación. Allí, un policía local poseído por un perverso ser se ha erigido en autoridad suprema y sanguinaria, y elige sus víctimas entre los escasos vehículos que circulan por la carretera."
En el primer tramo de la novela King desarrolla toda su maestría. Nos presenta al abanico de personajes que compondrán la novela (una familia al completo, un matrimonio, un viejo escritor a lomos de una Harley, su fiel trabajador y la autoestopista que recoge por el camino) y nos muestra cómo éstos irán cayendo como moscas en las redes del loco policía local. El próposito de toda novela de terror ya lo tenía. Mientras leía, me atenazaban múltiples sentimientos: angustia, miedo, malestar, asco, incertidumbre.. ¿Qué estaba pasando en esa carretera, en ese pueblo? ¿Qué le había pasado a ese policía? ¿Qué iba a ser de los pobres ilusos que se habían aventurado a cruzar el país por esa carretera?

Pero a medida que se profundiza en la novela, todo se va convirtiendo en un despropósito mayor y el atractivo que habíamos encontrado se pierde. El terror y angustia que había despertado en un principio en los lectores queda diluido a medida que avanza el libro. A pesar de las bajas que irán mermando al grupo, el lector deja de sufrir y pasarlo mal porque ya no existe la sensación de que un verdadero peligro acecha a los personajes. Quizá se deba a que el misterio queda desvelado demasiado pronto, pero lo cierto es que los personajes pierden su carisma, el autor cada vez se complica más la vida con subtramas y explicaciones en profundidad innecesarias. Doscientas páginas que se podía haber ahorrado tranquilamente.
El policía, que tanto prometía, cede todo su protagonismo a su antagonista, el pequeño David, el que, desde luego, no llega a despertar empatía alguna en el lector. La resolución y justificación de lo que ha sucedido en el pueblo de Desesperación no está a la altura de las expectativas generadas en las primeras doscientas páginas.

Seguramente ésta no será la mejor novela de Stephen King y con mi comentario seguro que no estoy animando a nadie a que le eche un vistazo. Entonces, ¿por qué leerla? Por su primera parte. Espectacular y magnífica. El autor logra que sintamos pánico a una situación de lo más corriente que seguro que a más de uno ya le provoca pavor de por sí, que te pare la policía cuando vas en coche. Pero, ¿qué pasaría si quién te para es un policía de casi dos metros con muy malas pulgas?
        

2 comentarios:

  1. Ya sabes que no estoy de acuerdo contigo... pero si te ha gustado la primera parte del libro, podrias animarte y leer algo más del mismo autor, quizá te sorprenda! Por cierto, nos faltó ver la adaptación de la novela.... :P

    ResponderEliminar
  2. Para gustos los colores... De eso trata esta entrada. Que salgan defensores y detractores :)
    Pero tú que eres la experta, tienes la misión de encontrar uno que prometa y no decepcione XDD

    ResponderEliminar