jueves, 23 de diciembre de 2010

Glee, la serie revelación

Ganadora del People Choice, del Teen Choice, del Satellite y del Globo de Oro a la mejor serie comedia o musical. Emmys a la mejor actriz de reparto para Jane Lynch, al mejor artista invitado para Neil Patrick Harris, a la mejor dirección y a la mejor mezcla de sonido en una serie monocámara. Y por último, premio al mejor reparto de comedia por parte del sindicato de actores. Glee ha conseguido todo este palmarés de premios en una única temporada. La segunda ya se está rodando y, es tal el éxito que ya se ha firmado por dos temporadas más.


En un principio, Glee estaba pensada para ser una película, pero sus creadores se dieron cuenta que la idea daba para hacer una serie. Presentaron el formato a Fox y quince horas después la cadena dio luz verde para que prepararan el piloto. Los creadores de la serie, Ryan Murphy, Brad Falchuk e Ian Brennan, responsables de Nip/Tuck, se basaron en su propia experiencia para desarrollar la trama de un conjunto de alumnos de lo más variopinto que constituyen un coro de música en su instituto y que luchan juntos para ganar los regionales. El piloto se estrenó en mayo 2009, tras American Idol y poco a poco la serie se popularizó.

La trama arranca con el profesor de español Will Schuester que quiere recuperar el coro del instituto al que había pertenecido él de joven y ganar de nuevo los campeonatos. Para ello, reúne a un grupo de estudiantes: Rachel, la voz femenina con un ego por las nubes, enamorada de Finn; Finn, el capitán del equipo de fútbol de lo más inocentón; Mercedes, la afroamericana de fuerte carácter que no se va a dejar pisotear; Artie, el chico parapléjico que toca la guitarra;  Kurt, el homosexual amante de la moda y objeto de burlas del equipo de fútbol; Tina, una chica asiática que finge ser tartamuda para no demostrar que es tan tímida y Noah, el mejor amigo de Finn que pese a sus reticencias y burlas sobre el coro, finalmente acabará ingresando en él. El profesor se encontrará con la clara oposición de la entrenadora de las animadoras, Sue Sylvester, que hará lo que sea para que el Glee club desaparezca, incluso infiltrar a tres de sus animadoras en él para que lo boicoteen. Entre ellas, su favorita, Quinn, novia de Finn, capitana del equipo de los pompones y representante del Club del Celibato hasta que se queda embarazada. Y no nos olvidemos de la psicóloga del instituto, la extravagante Emma, enamorada secretamente de Will Schuester, quien a su vez está casado con Terri, una mujer capaz de cualquier cosa por salvar su matrimonio.



Las tramas están pensadas para gustar a todos los públicos y tratan temas de lo más comunes: embarazos adolescentes, homosexualidad, luchas de poder, amistad, compañerismo, lealtad, espíritu de superación, ... Su éxito quizá radique en el optimismo que destila cada episodio de la serie y en el soplo de aire fresco que supone Glee para el panorama televisivo actual donde abundan series de abogados, detectives y médicos. Sus creadores intentan, dentro de la medida de lo posible, dar un protagonismo equitativo a todos los personajes, con capítulos más centrados en cada uno de los alumnos, como fue el caso del episodio en el que Kurt se reconocía a sí mismo como homosexual. El caso de este personaje es curioso porque no existía en el libreto original. El actor que lo interpreta se presentó a las pruebas para encarnar al chico de la silla de ruedas, pero tras ver la personalidad del actor decidieron crearle un personaje a su medida.
Personalmente, creo que los personajes adultos son mucho más interesantes. El profesor Schuster y la entrenadora dan mucho juego con la particular guerra que se traen entre manos y la encantadora y desconcertante psicóloga roba el corazón a los espectadores con su amor prohibido. Por la continuidad de estos personajes parece que no deberemos preocuparnos. Por la de los alumnos quizá sí, pues el creador ha manifestado su intención de renovar todo el plantel de estudiantes una vez los gradúe en la próxima temporada.



Glee es una serie musical, pero sus creadores tuvieron claro desde el principio que no buscaban un musical donde los actores se pusieran a cantar de buenas a primeras, con lo que toda la música que aparece en la serie son los ensayos y actuaciones musicales del coro. Desde el principio, se supo que la música iba a ser imprescindible y por lo tanto conseguir que los autores cedieran los derechos de sus canciones fue una batalla constante. El caso más sonado fue el de Madonna. En un principio, cuando la serie aún se estaba rodando y no se había convertido en el fenómeno de masas, Madonna se negó a que se usaran sus canciones. Pero después de los 13 primeros episodios emitidos y de la aceptación del público, la cantante se replanteó su decisión. Eso sí, ella estableció qué canciones iban a poder usarse y vetó varias. De tal forma, que los guionistas tuvieron que modificar el capítulo para que encajara con lo dedidido por Madonna, pero vistos los resultados de ese episodio, el esfuerzo estuvo bien merecido.


Madonna no ha sido la única que ha recibido un homenaje en la serie. En el capítulo Britney/Brittany también se ha hace un repaso a los éxitos de Britney Spears y es la propia cantante quien también se anima a hacer un cameo.


Otro de los especiales de la serie ha sido dedicado al musical The Rocky Horror Picture Show.


En estos momentos, el éxito de la serie es tal que son los famosos los que se pelean porque sus canciones sean incluidas en algún capítulo y muchos otros los que quieren dejarse ver. Billy Joel ha ofrecido varios de sus temas, Rihanna rebajó considerablemente el precio de los derechos del single Take a Bow para que fuera incluido. Gwyneth Paltrow, John Stamos u Olivia Newton-John son algunas de las estrellas que se han apuntado al espéctaculo y que irán apareciendo en las próximas temporadas.


Ryan Murphy, uno de los responsables de la idea original, se encarga personalmente de escoger toda la música que aparece en la serie. Una faena considerable si tenemos en cuenta que para los 13 primeros episodios se hicieron adaptaciones de 70 canciones. Murphy intenta buscar un equilibrio entre los clásicos de siempre y las novedades del mercado.




Otro de los aspectos más llamativos de Glee son sus coreografías. El responsable de ellas es Robert Silva, quien debe crear entre 5 y 8 coreografías por capítulo. Algunas son más elaboradas que otras y dependiendo de la complejidad de las mismas un episodio puede tardar en estar listo 10 días. La mayoría de coreografías suelen ser muy originales, sólo destacar una en que todos los integrantes bailaban en sillas de ruedas y en otras intervienen otros elementos como el agua o el viento. Se ha calculado que un episodio puede costar unos 3 millones de dólares.



Pero no parece que el coste de la serie importe mucho a tenor del fenómeno de masas en que se ha convertido. A raíz de ella se han popularizado de nuevo temas musicales que estaban bastante olvidados y se han dado a conocer a un público más joven.  Los actores se han hecho muy populares y el año pasado se les pudo ver en Comic-con y cantando el Himno Nacional de Estados Unidos. Han salido a la venta dos discos recopilatorios de todos los temas y se está pensando montar una gira con todos los actores. El éxito, de momento, parece asegurado. Antena 3 tiene previsto emitir capítulos nuevos a partir del próximo año. ¡Estaremos atentos!

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