lunes, 6 de enero de 2014

La vida secreta de Walter Mitty

Una de las mejores películas que he visto estas Navidades ha sido La vida secreta de Walter Mitty.

Se trata del remake del metraje del mismo título que se estrenó en 1947. Para que esta nueva versión pudiera ver la luz han tenido que pasar muchos años y es que aunque ya existía un interés real en 1994 para adaptarla con Jim Carrey como protagonista, lo cierto es que por un motivo u otro, ya fuera económico, de derechos o de las agendas de los directores o actores, su producción se fue posponiendo. En 2000, se volvió a hablar del proyecto, pero no sería hasta 2005 cuando Paramount se mostró realmente interesada ya que sus derechos sobre ella vencían ese mismo año. Owen Wilson y Scarlett Johansson iban a ser sus protagonistas, pero diferencias creativas del primero hicieron que el proyecto fuera paralizado de nuevo. Mike Myers y Sacha Baron Cohen fueron tentados con el papel protagonista, pero finalmente quién se llevó el gato al agua fue Ben Stiller, quién se hizo cargo también de las riendas de la dirección después de que Gore Verbinski se decantara por El llanero solitario.

La película nos traslada al 2007 cuando la revista Life decide dejar de publicarse en papel y mantener únicamente su versión digital. El cierre de la publicación implica una fuerte reducción de su plantilla, no obstante, todos deben mantenerse al pie del cañón para el lanzamiento del último número con el que contarán con la mejor fotografía que jamás se haya publicado en la revista. El único problema es que el negativo no aparece. Walter Mitty lleva años trabajando para la revista como responsable de la sección de negativos. Se ha encargado durante muchísimo tiempo de escoger las mejores fotografías que posteriormente se publicarían. Mitty ya está en la cuarentena y a pesar de su gran trabajo tiene la sensación que ha dejado escapar gran parte de la vida y que no ha hecho nada que haya merecido la pena.
Esta sensación se agrava cuando se cruza cada día con una compañera de trabajo de la que está secretamente enamorado. Mitty sueña con ser otro hombre: un aventurero sin miedo a vivir la vida, con arrojo y carisma, únicamente le falta lanzarse al vacío. Y la desaparición del negativo más importante del momento es el empujoncito que necesitaba. Animado por su compañera de trabajo, Mitty reúne el coraje y emprende un viaje por diferentes partes del mundo persiguiendo al fotógrafo que le puede facilitar una copia del negativo. Un viaje espectacular que le ayudará a crecer como persona y le abrirá los ojos al mundo.


 La vida secreta de Walter Mitty tiene muy poco que ver con el tipo de producciones a las que nos tiene acostumbradas Ben Stiller. Así que todos aquellos que vayan al cine esperando encontrar algo parecido a Zoolander o Tropic Thunder, saldrán bastante decepcionados. Sí que es verdad que durante la primera media hora nos encontramos con varias pinceladas de humor muy del estilo Stiller: alocada, sin sentido y descerebrada, pero una vez superados los 45 primeros minutos nos sumergimos en otra película nueva, llena de optimismo, esperanza, superación y lucha. Por lo tanto, estamos ante una película con dos partes: una, con un humor desproporcionado y otra, entrañable.



Desde luego cabe destacar la gran labor de Ben Stiller, que a pesar de estar especializado en comedias, consigue con este papel que el espectador se olvide de todo lo anteriormente visto de él y sepa apreciar su gran labor en el campo más dramático. Kristen Wiig, que interpreta a la partenaire del protagonista, para mí realiza una actuación correcta, aunque quizá se queda un poco lejos del nivel de sus compañeros. Lo que sí que hay que mencionar es la interpretación de Sean Penn, quién a pesar de tener un breve papel, consigue dotarlo de mucha profundidad y fuerza. Y por supuesto, no olvidar a la siempre excelente Shirley MacLaine. 











Además, mencionar que la película cuenta con una gran fotografía y que sólo por ver los paisajes de los diferentes países por los que se traslada el protagonista ya merece la pena ver esta película. Por otro lado, también conecté mucho más con la película gracias a la trama secundaria del cierre de una publicación. Es un tema muy actual, en los tiempos que corren éste es el pan nuestro de cada día, ya estamos habituados al cierre de empresas y a las reducciones de plantilla y a que todo eso se haga de forma fría y únicamente mirando los números. Es triste que se cierren medios y muy especialmente cuando se trata de publicaciones de renombre y de gran calidad. Es una lástima que desaparezcan y que la digitalización esté ganando tanto peso. A mí consiguió tocarme la fibra sensible y me hizo reflexionar hacia dónde estamos yendo.

 
Así que si os apetece ver una película tierna y emotiva, sobre la lucha de un hombre por superar todos sus miedos, que intenta dejar atrás sus sueños y empezar a hacerlos realidad mientras disfruta de todo lo que la vida tiene para darle, entonces La vida de Walter Mitty es vuestra película. Reiréis, lloraréis y de vez en cuando se os dibujará una sonrisa de complicidad.

 

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