martes, 22 de abril de 2014

La mona de Pascua

Desde hace un tiempo en casa nos hemos aficionado a elaborar una mona casera cada lunes de Pascua. La tradición en Cataluña dicta que el lunes después de Semana Santa debe ser el padrino o la madrina los que  regalen a su ahijado un pastel con un huevo de chocolate o con figuras de chocolate muy elaboradas. A estos pasteles se les conoce como "Monas". Además del chocolate, la decoración con pollitos y plumas es un clásico y también se suelen añadir muñequitos de los dibujos predilectos de los niños.  
 
Aunque no hay niños en casa, a mi chico y a mí nos gustan los dulces y probar cosas nuevas en la cocina y aprovechando esta tradición cada año ideamos una mona nueva con materiales o técnicas que aún no hayamos probado. Ésta es la que hemos hecho este año.
 
 
Es mucho menos elaborada que otras que hayamos hecho antes, pero nos apetecía probar con el fondant. Preparamos un bizcocho con sabor a limón y se recubrió con una capa de fondant negro y se decoró con nata montada.


 
El fondant permite hacer unos acabados geniales y ofrece mil y una combinaciones para la decoración de tartas. Pero tal y como me temía, no nos gustó nada su sabor y textura. Demasiado dulzón y empalagoso. ¡Qué lástima!
 

 
Aquí tenéis la vista aérea de la tarta coronada por el genio de Aladín y Periwinkle, la hermana de Campanilla.


Ahora toca pensar en la próxima. ¿Alguna sugerencia?
 

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