martes, 2 de septiembre de 2014

Cine clásico (VII): King Kong




Título original: King Kong
Año: 1933
Director: Merian C. Cooper & Ernest B. Schoedsack
Intérpretes: Fay Wray, Robert Armstrong y Bruce Cabot.


Sí, lo sé. Hicimos trampas. Vimos la versión restaurada en color, pero para compensar la pusimos en versión original subtitulada. Si os he de ser sincera seguramente el color ayudó, pero para mi sorpresa, esta película es mucho mejor que la versión que nos presentó Peter Jackson y compañía en 2005. ¿Y por qué digo esto? Pues porque la última versión tiene todos los elementos para ser una superproducción: presupuesto, efectos especiales/digitales, actores de renombre y un director aclamado, pero le falta ese ingrediente que la haga especial y destacable del montón de superproducciones que se hacen a lo largo del año. Se ve, está bien, pero prácticamente ni se recuerda.

Pero la primera King Kong tiene algo especial. Algo que ha hecho que perdure a lo largo de los años y que aún hoy sea entretenida de ver. Esta película fue la primera que se hizo con un monstruo gigante y una de las que más expectativas levantó en su momento, hasta el punto que se estrenó simultáneamente en los dos cines más grandes de Nueva York: el Roxy y The Radio City Music Hall, en total 10.000 espectadores viendo la misma película a la vez. Lleno hasta la bandera. Un éxito sin precedentes. La película recaudó en su primer fin de semana 90.000 dólares y consiguió sacar a su productora, RKO, de la bancarrota. Finalmente, sumó en sus arcas más de 1.700 millones de la época y el monto sigue sumando si tenemos en cuenta las reediciones que se hicieron a posteriori. En 1938, se volvió a lanzar en cines, esta vez con escenas recortadas debido a la censura. En 1971 se reeditó de nuevo, restaurada y recuperando esas escenas eliminadas, excepto una (la más "sanguinaria") que no consiguió localizarse. Un metraje tremendamente exitoso ideado después de un sueño que tuvo su director en el que un gorila gigante atacaba una gran ciudad.

Todo empezaba con un director de cine, aventurero e inconsciente, que está reuniendo a su equipo para una nueva filmación en una misteriosa isla. Hasta allí les acompañará una joven actriz, tan bonita como ingenua. Una vez en la isla, no tardan en descubrir que a parte de los indígenas que la habitan también está poblada por un montón de extrañas criaturas, enormes y carnívoras. Pronto la actriz es secuestrada por un gorila gigantesco que no siente deseos de comerse a su pequeña muñequita. Entre el equipo de filmación se organiza una partida de rescate. A duras penas consiguen rescatarla, pero Kong no piensa renunciar a su nuevo tesoro. El director de cine, en su afán de notoriedad, consigue capturar al gigantesco simio, dormirlo y trasladarlo hasta Nueva York para mostrar su proeza a los ciudadanos. Que estalle el caos en la Gran Manzana sólo será cuestión de tiempo.

Lo mejorcito de esta película es la actriz protagonista, Fay Wray. Más conocida como "la reina del grito", en esta película supo lucir su especialidad y es que se pasó un día entero desgañitándose mientras grababa los gritos de terror y chillidos lastimosos que se incorporaron después al largometraje. Tan bien lo hizo que esos mismos gritos se han utilizado en otras películas. Pero a parte de sus gritos, Fay Wray dotó a su personaje de una gran expresividad, especialmente gracias a sus enormes ojos. Wray era una actriz bella, que transmitía cierta fragilidad y que no dudó en teñirse su melena de rubio porque consideró que daría más credibilidad a su personaje. Si hay que resaltar algo negativo sería que arrastraba demasiados dejes procedentes del cine mudo que en algún momento resultaban exageradísimos. Esas poses de pánico...


La película está muy bien presentada, con la estructura clásica de planteamiento, desarrollo y desenlace y plagada de escenas inquietantes, con acción, con monstruos gigantes, con aventura y tensión a partes iguales. Lo único que eché de menos era un poco más de diálogo, se hablaba poco en la película y muy insustancialmente. Seguramente, herencia del cine mudo también. No obstante, la película ha conseguido sobrevivir al paso del tiempo y si no nos ha dejado grandes frases de película sí dejó grandes imágenes para la posteridad como el gigantesco gorila en lo alto del Empire State Building sujetando a la damisela en apuros, mientras los aviones sobrevuelan el perímetro, o una joven actriz rubia atada de pies y manos en unas piedras mientras se desgañita al contemplar al monstruoso simio que se aproxima o por qué no, la pelea entre un gorila gigante y un tiranosaurio rex, que nos recuerda más a dos humanos disfrazados peleándose que a dos salvajes criaturas.





Algo que me sorprendió es que, al contrario de lo que intentan ahora, en ningún momento pude cogerle cariño a King Kong, no consiguieron que lo viera como un animal con sentimientos, ni bondadoso, era salvaje y brutal contra sus enemigos y posesivo con la chica que le había hecho gracia. Únicamente en la escena final, de una fiera atrapada en un entorno hostil, en esa jungla urbana rodeado de gente que huía despavorida y aviones que sólo buscaban abatirlo, entonces fue cuando sentí realmente lástima de ese gorila que perdió el norte por una mujer que fue la causante de su perdición.
 

Y ya por último, quería mencionar el tema de los efectos especiales en esta película que son de gran importancia. Vista hoy en día en que con los efectos especiales digitales se pueden hacer maravillas la mar de realistas, evidentemente King Kong versión 1933, chirría de lo lindo. Kong, el tiranosaurio y otros réptiles se mueven como a trompicones, a menudo parecen peluches, son feos y no a la escala correcta. Pero ahí es dónde radica su mayor encanto, hay que verlo con los ojos de aquella gente y comprender que se hizo un largo y concienzudo trabajo, en el que a menudo se invirtieron días y días para rodar 5 minutos, en el que se construyeron maquetas y decorados y que se trabajó manualmente para conseguir todos los efectos. Y teniendo eso en cuenta, oye, el resultado no está mal para ser la primera película de este tipo.

¿Os animáis a darle una oportunidad?


Sabías que…
 
- Se barajaron varios títulos: La Bestia, La Octava maravilla, El simio, El rey simio o Kong.

- El rugido de King Kong surgió de la mezcla del rugido de un león y de un tigre, rebobinado hacia atrás y ralentizado.

- Los directores habían sido luchadores de wrestling y fueron ellos los que se encargaron de diseñar la lucha entre King Kong y el T-Rex. De ahí, que muchos de sus movimientos nos recuerden técnicas de lucha libre.

- Cuando el director, le describió a la actriz protagonista cómo era Kong, le dijo: "Tendrás al galán más alto y oscuro de Hollywood". Ella pensaba que se refería a Cary Grant.

- Partes del decorado de King Kong fueron quemadas para producir el incendio de la película Lo que el viento se llevó.

- Las tres películas favoritas de Adolf Hitler eran King Kong, Blancanieves y los siete enanitos y Lauren & Hardi.

- Los primeros indicios de avistamientos del monstruo del Lago Ness datan 6 meses después de que se proyectara la película King Kong en Escocia.
 


2 comentarios:

  1. La vi hace muchos años y apenas la recuerdo. No es de las películas clásicas que más me han calado, pero es obligatoria para todo amante del cine. Buen análisis, por cierto.
    Besos.

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    1. Estoy de acuerdo contigo, es una película que todo cinéfilo tiene que haber visto. No me podía perdonar no haberle dedicado un ratito nunca. Me alegro que te haya gustado mi reseña. La verdad es que la película entre anécdotas y curiosidades tiene para llenar un libro :)

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