martes, 25 de febrero de 2014

'Lo + plus', un programa que se echa de menos

Cuatro estrenó el pasado domingo Viajando con Chester, un programa presentado por Risto Mejide en el que cada semana se conversa con un par de personajes distintos vinculados al mundo de la política, del espectáculo, del deporte, ... Acojo con recelo este nuevo programa porque hace tiempo que en el panorama televisivo no hay ningún programa de entrevistas que merezca la pena. Únicamente me vienen a la cabeza el programa de Buenafuente, que por horarios hace bastante complicado su visionado y  El hormiguero, que como formato de entretenimiento está muy bien, pero en el que a menudo siento que el invitado está desaprovechado.
 
Ante esta escasez de programas de entrevistas, no puedo evitar acordarme con nostalgia y cariño de Lo + plus, un programa que me acompañó en mi juventud y que me hizo valorar las entrevistas bien hechas, que te permitían pasar un rato entretenido, conocer más a un personaje y si no lo conocías, descubrir a personas que podían resultar la mar de interesantes.

 
Lo + plus era uno de los pocos programas que Canal + emitía en abierto en la época que si teníamos más de 5 canales en la televisión nos podíamos considerar afortunados. Se empezó a emitir en 1995 en la franja horaria de las 20:30-21:30, para tiempo después pasarse al mediodía, de 15:30 a 16:30. Aún recuerdo las estupendas sobremesas que nos ofrecía Canal + con el tándem Friends y Lo + plus. Memorables.
 
El programa de Canal + era un magacín que cada día entrevistaba a un personaje relacionado con el mundo de la política, de la farándula, del deporte, de la literatura, del cine, de la música, etc. Por su plató pasaron rostros bien conocidos tanto en el panorama nacional como en el internacional. El primero de ellos fue Pedro Almodóvar, pero le seguirían Sara Montiel, Antonio Banderas, Mario Vargas Llosa, Constantino Romero, Felipe González, Federico Trillo, Anthony Hopkins, Dan Aykroyd, José Saramago, Jodie Foster, Enrique Bunbury, Phil Collins, Karlos Arguiñano, Stan Lee, Joaquín Sabina, Miguel Bosé, Pedro Duque, John Lasseter o Bon Jovi. Y es que 10 años en antena dan para mucho. 

 

Las entrevistas sabían mantener el equilibrio entre el humor y la vertiente más seria y eso se conseguía gracias al dúo de entrevis- tadores: Fernando Schwartz, un hombre más mayor que sabía mantener la compos- tura y su buen hacer y Máximo Pradera, mucho más joven, a veces gamberrete, quién llevaba las entrevistas a un terreno más jovial y jocoso. Junto a ellos estaban como colaboradores Ana García-Siñeriz, una experta en cine que tenía breves secciones para hablar del séptimo arte, la moda o las tendencias y Ramón Arangüena, un humorista que traía curiosidades y que tenía la capacidad de explicar cosas graciosas sin prácticamente inmutarse. Recuerdo especialmente cuando traía recortes de esquelas curiosas que habían aparecido publicadas en los periódicos o cuando nos enseñaba objetos curiosos pero de lo más absurdo.

Durante los 10 años que el programa estuvo en antena sufrió grandes cambios. El primero fue la marcha de Máximo Pradera a Antena 3. Creo que en ese momento el programa quedó cojo y huérfano para siempre. Aunque los colaboradores intentaron suplir la ida de Pradera, la verdad es que el programa se resintió muchísimo. Schwartz y Pradera era un todo, el ying y el yang y sin el puntito divertido y gamberro de Máximo el programa ya no volvería a ser lo mismo. En etapas posteriores se incorporaron los fichajes de Javier Coronas, Manu Carreño y Nico Abad. Pero para mí la época dorada de Lo + plus siempre será su primera etapa cuando estaban Schwartz, Pradera, García-Siñeriz y Arangüena.

En muchos sentidos fue un programa pionero y moderno para el panorama televisivo español de la época. Sólo cabe recordar aquel plató tan ecléctico, con tan poco mobiliario y tan blanco. El papel de los presentadores también era una novedad en la pequeña pantalla y el programa fue el precursor de dos secciones que con el tiempo se independizarían y tendrían autonomía y reconocimiento por sí mismas. Una era Los Guiñoles y la otra,  Zap Zap Zapping.

No sé si será el tiempo que ha pasado desde entonces que hace que olvidemos los defectos y recordemos sólo las cosas buenas, pero lo cierto es que los años siguen pasando y de vez en cuando mientras hago zapping no puedo evitar acordarme de Lo + plus y pensar cuánto lo echo de menos.

¿Vosotr@s también teníais un programa especial que no os perdíais por nada del mundo?
 
 
¿Qué fue de...?
 
 
Fernando Schwartz. Entre 1995 y 2004 copresentó Lo + plus y dos años más tarde se encargaría de presentar  el programa Schwartz & Co. en la televisión autonómica balear, IB3. En los últimos años está volcado de pleno en la escritura. Tiene publicadas una decena de novelas, una de ellas premiada con el Premio Planeta. En 2012 publicó su última novela, Viví años de tormenta. Actualmente, reside entre Madrid y Mallorca.


Máximo Pradera. Después de 6 años al frente de Lo + plus, abandonó el programa para presentar en Antena 3 el late night Maldita la hora que resultó ser todo un fracaso. Su última aparición televisiva fue en el reality El primero de la clase. En 2007, aprovechando sus grandes conocimientos de música clásica, empezó una serie de colaboraciones semanales en el programa La ventana de Gemma Nierga, trabajo que combinaba con artículos de humor en el semanario Yo Dona. Actualmente hace comentarios satíricos de actualidad en el programa de radio de Julia Otero.
Hace tiempo que también cultiva su faceta de escritor con la publicación de cuatro libros, uno de ellos sobre música y bajo el seudónimo de Joseph Gelinek se dedica a escribir novelas de misterio.
 

Ana García-Siñeriz. Con la desaparición de Canal + en abierto y de Lo + plus, se convirtió en la presentadora del magacín de tarde Channel nº 4 en el recién estrenado canal Cuatro. Al frente estuvo durante 3 años y después pasó a presentar el informativo matinal de la cadena. Desde el año 2000, también ha probado suerte en el mundo de la escritura publicando varios libros sobre la maternidad y algunos cuentos infantiles junto al dibujante Jordi Labanda. Casada y madre de dos niños, actualmente aparece esporádicamente en televisión a la vez que trabaja en su blog La vie en rose.


Ramón Arangüena. Estuvo en Lo + plus de forma intermitente. En 1998 empezó a colaborar en él como humorista y dos años después participó en el programa de humor El burladero. En 2001 regresó a Lo + plus como presentador hasta 2004. Más tarde colaboró en el programa El ombligo de la luna de RNE y en 2005 probaría suerte en Plan C, el late night de Carolina Ferre para Telecinco que duró unas escasas tres semanas en antena. Desde 2007 colabora en Espejo público junto a Susana Griso en Antena 3.

jueves, 20 de febrero de 2014

Día internacional del gato

Aprovechando que hoy es el día internacional del gato voy a dedicar este espacio a los dos felinos con los que comparto mi vida desde hace más de un año, Neko y Claudia.

 
Eran tantas las ganas que tenía de tener un gatito conmigo que días antes que me dieran las llaves de mi piso de propiedad ya estaba mirando qué gato podría adoptar. Vi un anuncio en el que regalaban una gata y fue ver su foto y ya me enamoré de ella. Claudia es una gata europea de tres colores de 6 años. Es una gata grande, inmensa, ahora ya pesa 5,5 kilos. Pero a la vez es sigilosa y muy ágil.
 
 
 
Claudia se comporta como una gata, es muy muy muy independiente y muy tranquila. Casi es una gata-mueble. Se pasa la mayor parte del día durmiendo y sólo se mueve para comer, hacer sus necesidades y estirarse un poco. No le gustan demasiado las caricias, únicamente cuando ella quiere. En realidad, todo tiene que ser cuando ella quiera.
 

 
La verdad es que los principios fueron muy duros. Claudia estaba acostumbrada a unos amos y el cambio de hábitat y de compañía no le sentó nada bien. Y el hecho que al cabo de pocos días se incorporara a nuestro hogar un gatito pequeño de 4 meses no ayudó  a facilitar la aclimatación.
 
 
El nuevo miembro de la familia se llamó Neko. El nombre lo sugirió mi pareja y a mi me gustó mucho como sonaba y que significase gato en japonés. Nuestro Neko es un gato completamente negro a excepción de una mancha blanca en la barriga y cuatro canas en el cuello. Neko ya tiene año y medio y desde que lo trajimos ha crecido un montón, ya se acerca a los 4,5 kilos. 
 
 
 
 
El pequeño de la casa es un trasto. Puede pasarse horas y horas durmiendo, pero de vez en cuando y sin saber a cuenta de qué se vuelve loco y empieza a saltar y a correr por casa como un desesperado. Sigue manteniendo su instinto cazador y su actividad preferida es ponerse en el alféizar de la ventana a controlar los pájaros. Neko me quiere con locura y no hay día en el que no me ronronee con fruición, me abrace, me de pequeños cabezazos, me haga masajes en el cuello o me venga a recibir a la puerta de casa. Lo confieso, Neko es mi debilidad.
 
Neko en su rascador nuevo. ¡Qué tiempos aquellos! Ahora prácticamente está irreconocible...

La idea era tener un sólo gato en casa, pero nos ofrecieron a Neko y no pude decir que no. Claudia y Neko son la noche y el día. Mientras que ella es independiente y arisca; él es dependiente y cariñoso hasta decir basta. Y como no, no se pueden ver. Pensé que con el tiempo se harían amigos o al menos se tolerarían. Pero los meses han pasado y las rencillas y los celos entre ellos siguen bien presentes. Así que ya doy la causa por perdida. Al menos creo que cada uno por separado es feliz a su manera. 

Os dejo con un par de instantáneas de los dos gatos practicando sus dos actividades favoritas: el sofing y hacer la fotosíntesis mientras controlan la fauna del barrio XDD
 




 
 


domingo, 9 de febrero de 2014

Bienvenida a casa Eva

Érase una vez un piso habitado por dos adultos y dos gatos. Sus propietarios estaban más que cansados de tener que pasar día sí y día también la escoba y que sus esfuerzos no se viesen nunca recompensados. Fue así como decidieron pedir a los Reyes Magos un robot aspirador. Y así es como llegó Eva a sus vidas.
 
En realidad Eva (la llamamos así porque nos recuerda muchísimo a uno de los personajes de Wall-E) lleva con nosotros un mes, pero quería darle un poco de rodaje antes de opinar sobre ella. Y la verdad es que después de este tiempo estoy muy satisfecha con sus resultados. ¡Nunca antes había tenido un piso tan limpio día sí y día también y sin tener que hacer nada!
 
 
Eva es un robot aspirador de la marca Rowenta, muy parecido a los más conocidos Roomba, pero con algunas diferencias que para mí decantaron la balanza a su favor. El fundamental es que mi robot no tiene cepillos centrales, únicamente uno en el lateral. Funciona como un aspirador, eso sí, autónomo, que se pasea solo por casa aspirando la suciedad con la ayuda de unas gomas, parecidas a las que se utilizan para limpiar los cristales, que recogen lo que encuentra a su paso y lo guían al agujero aspirador. La ventaja de esto es que te ahorras de tener que limpiar los cepillos a los que normalmente suelen enredarse los pelos que hayan por el suelo o la pelusa obstruyendo su acción y, lo más importante, en un futuro te ahorras de tener que comprar los recambios de estos cepillos, que he visto que rondan los 30 euros.

Vista de la parte inferior del robot
 
Rowenta tiene 4 modelos diferenciados por los colores de las máquinas y cada uno de ellos con más prestaciones que el anterior. El mío es el blanco, un modelo intermedio, ni el más simple ni el más sofisticado. Tiene 3 niveles de potencia de aspiración y dispone de 4 programas para realizar la limpieza:
  • Programa Smart. Limpia la habitación realizando cuadrados, uno dentro de otro hasta que tiene esa zona limpia y luego prosigue dibujando otro cuadrado.
  • Programa Random. Va circulando aleatoriamente por la habitación, ideal para habitaciones muy abarrotadas.
  • Programa Spot. Limpia dibujando círculos muy concentrados para ocasiones en que haya mucha suciedad en un punto concreto.
  • Programa Manual. Tú eres el dueño del mando y tú la diriges.

Para mí, el mejor es el modo Smart porque te aseguras que va a pasar por todos los rincones. Mi robot siempre limpia por la derecha que es donde tiene el cepillo, pero los modelos superiores ya disponen de uno a cada lado, que supongo yo que aligerará la tarea. El contorno de la máquina cuenta con toda una serie de sensores que la ayuda a detectar los obstáculos y tiene un pequeño parachoques blandito que ayuda a amortiguar los pequeños choques con algún mueble que quede fuera de su ángulo de visión. Así se protege al robot y a nuestros muebles.
 
Eva sólo necesita poco más de una hora para limpiar toda la casa y una vez finalizada la tarea vuelve sola a su base de carga hasta que se la vuelve a necesitar. Incluso se puede programar para que se ponga en funcionamiento a la misma hora cada día. El depósito fue otro de los aspectos que más me gustó del robot. Es una simple cajita de plástico que se extrae fácilmente y que permite que se pueda vaciar y limpiar sin dificultades. Mucho mejor que los pequeños y estrechos depósitos de otros robots aspiradores que muchas veces son bastantes inaccesibles para poder limpiarlos. Además, el depósito está equipado con un filtro HEPA, ideal para todos aquellos que sufrimos alergias, ya que deja el aire mucho más saneado y menos cargado de partículas.
 
La marca presume de tener el robot con la mayor capacidad de absorción del mercado en el último año y que es bastante silencioso, sólo 65 db. La verdad es que aspirar lo hace de lujo, las piedrecitas de la arena de los gatos no son obstáculo para ella y el ruido que hace es ligeramente inferior a un aspirador común.
 
Mi robot venía con una pared virtual, un aparato que en donde lo coloques crea una barrera virtual que indica a la máquina que en esa estancia no quieres que se entre, con lo que se puede dejar la puerta abierta que no entrará o también se puede colocar cerca de unas escaleras y así seguro que no se caerá. 

El robot cargándose en su base
 
Hasta aquí todas sus bondades. Algunos de los inconvenientes que le encontramos fue que a veces se saltaba alguna habitación y luego nunca volvía a por ella. Normalmente siempre hace la misma ruta y en el mismo orden, pero si se le cambia algo o encuentra nuevos obstáculos se puede volver un poco loca y perder el norte de sus tareas. Pronto descubrimos que tener dos gatos curiosos que no paran de seguirla y que no le quitan el ojo de encima no ayuda a que no se desquicie. Así que ahora los "castigamos" en el balcón y vía libre para Eva.
Otro pequeño inconveniente es el cepillo lateral. Hay que limpiarlo a menudo porque en él se suelen enredar los cabellos impidiendo que el cepillo pueda girar y provocando que el robot se pare en el acto y ya no limpie más hasta que alguien lo auxilie.
Y en alguna ocasión, aunque aún no hemos descubierto el por qué, no vuelve a la base a cargarse por si sola. Es como si se perdiese por la casa y no supiese volver a su punto de partida.
 
Ignoro si Eva será mejor o peor que otros aparatos similares del mercado, pero la verdad es que estoy muy contenta con su compra. Me costó bastante decidirme porque su precio es considerable, pero creo que ha valido la pena. Ahora tengo más tiempo para mí y la casa está mucho más limpia que cuando yo me mataba con la escoba.

¿Y vosotros tenéis algún robot aspirador en casa? ¿Qué tal es vuestra experiencia?