lunes, 26 de mayo de 2014

Cine clásico (V): La cuadrilla de los once



Título original: Ocean's eleven
Año: 1960
Director: Lewis Milestone
Intérpretes: Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford, Angie Dickinson.

Danny Ocean, un ex militar de la brigada de paracaidistas de la Segunda Guerra Mundial, convoca a sus diez antiguos compañeros de armas en Las Vegas con el objetivo de robar los cinco casinos más importantes de la ciudad del juego. Ayudados por un gángster local, su idea es aprovechar todo el alboroto que se produce en Nochebuena para atracar los casinos tranquilamente y llevarse las mayores recaudaciones del año. El plan está perfectamente pensado, nada puede salir mal, ¿o sí?
 
 
El argumento de La cuadrilla de los once seguramente os resultará bastante familiar. Yo ya había visto Ocean's eleven, el remake de esta película que se hizo en 2001 y tenía muchísimas ganas de ver cómo era la original en la que se habían basado Steven Soderbergh, Georgle Clooney, Brad Pitt y compañía. Aunque las comparaciones son odiosas y no se debería comparar una película con otra porque el mundo del celuloide ha cambiado mucho en 40 años, no puedo evitarlo. Tenía muchas ganas que llegara este mes para ver la cinta de Frank Sinatra y la decepción ha sido mayúscula.
 
La cuadrilla de los once es una película muy lenta, repetitiva y tediosa. Raro cuando estamos ante una historia de robos, ¿no?. Se toman su tiempo para presentar a TODOS los personajes, uno a uno en diferentes escenarios con situaciones personales bien distintas, para poco a poco conducirnos hasta Las Vegas, lugar donde van a coincidir todos. No es para nada una presentación ágil y dinámica, ni mucho menos atractiva. Un inicio demasiado largo, en mi opinión.
Cuando digo que la historia es repetitiva me refiero a que se repiten los mismos planos una y otra vez. Algunos ejemplos... Para robar los casinos, los miembros del grupo necesitan marcar una puerta en cada casino. El director se encarga de mostrarnos en imágenes cómo marcan la primera, cómo marcan la segunda, cómo marcan la tercera, ... Hay una cuenta atrás, pues hagamos la cuenta atrás del primer casino, del segundo, del tercero, ... y así con todo.
 
La historia tiene mucho potencial, pero creo que no se supo explotar en la gran pantalla. El glamour que tienen los casinos brilla por su ausencia y el giro final que le dan a la historia con su toque irónico carece de la garra y el efectismo necesario. Prácticamente ninguno de los interesados en el robo del casino tiene una motivación o un interés real, que haga fidedigno el golpe. En este sentido, era mucho más interesante el punto de partida de Ocean's eleven, con la relación de respeto-odio entre el carismático ladrón y el propietario del casino.
 
Se dice que La cuadrilla de los once fue pensada para el lucimiento de sus actores. Una historia que permitiese inte- ractuar a los diferen- tes miembros del Rat Pack y arrastrase a todos sus fans al cine. Si se miran los números recaudados, su plan funcionó a las mil maravillas. Frank Sinatra y compañía estaban de moda en aquella época y el público veía cualquier cosa de ellos. Pero visto hoy en día, no creo que este grupo de actores hiciera un trabajo tan espectacular. Frank Sinatra ha realizado mejores trabajos para la gran pantalla  y únicamente salvaría a Dean Martin y Sammy Davis Jr. que parecían ser de los pocos que realmente disfrutaron y ponían todo de su parte. De las actrices ya ni hablemos, su papel es meramente anecdótico.
 
 
Más que un trabajo, la película era como una reunión de amigos, con cameos y colaboraciones de conocidos y con gran parte de los diálogos improvisados. ¿Esto ayudó al guión? Yo creo que no. Como tampoco ayudaron, el uso frecuente de las famosas "cortinillas de transición" entre escenas. Supongo que lo querrían utilizar como un elemento dinamizador y una forma de cambiar de escenarios manteniendo una continuidad, pero visto con nuestros ojos hoy en día es ridículo.
 
Otro aspecto que quería comentar, eso sí ajeno a la película original, es el del doblaje en español. En la versión original, uno de los personajes tiene un acento ruso tan fuerte que los técnicos de sonido se vieron obligados a ralentizar algunas palabras en el montaje de sonido para que se le pudiera entender. En la versión doblada, ¡¡el personaje ni siquiera tiene acento ruso!! Qué menos que molestarse en ser un poco fieles a la idea original, ¿no?
 
Siempre se dice que la mayoría de veces es mejor el libro que la adaptación cinematográfica y también que es mejor la primera película que se hizo que un remake copiado plano a plano. En esta ocasión, me posiciono en el otro bando. La película de George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon y Andy Garcia era muy entretenida y ágil. Había muchísima complicidad entre todos los actores y se transmitía la sensación que el grupo se lo estuvo pasando bien durante el rodaje. Eso sí, sin olvidar un buen guión lleno de ingenio y picardía, combinado con espectacularidad. ¿Es posible que la nueva versión me guste más porque es contemporánea, con los recursos que nos permiten las nuevas tecnologías y unos actores que me son familiares porque crecí viéndolos? Es muy posible, no lo discuto. Pero La cuadrilla de los once se me hizo eterna y soporífera. Y una buena película, tendría que ser ajena a tiempos, recursos o intérpretes.
 
 Y vosotr@s, ¿qué opináis?
 
Sabías que…
 
- El escritor Jack Golden Russell era un simple dependiente en una gasolinera que ofreció a Sinatra su guión mientras el cantante rellenaba el depósito.

- La mayoría de las escenas se rodaron de noche o a primera hora de la mañana, ya que la mayoría del reparto tenía diferentes espectáculos en Las Vegas y con esos horarios era la única forma de cuadrar agendas.

- Al actor afroamericano Sammy Davis Jr. no se le permitía entrar a los principales casinos por su color de piel. Frank Sinatra se enfrentó a varios propietarios de casinos y consiguió romper la barrera de color que existía en Las Vegas.

 - Shirley MacLaine hizo un breve cameo que fue pagado por la productora con el regalo de un coche.

- En la versión alemana, el personaje de Frank Sinatra (Danny Ocean) pasó a llamarse Frankie Ocean, para que el público lo relacionara más fácilmente con el cantante.
 
 


martes, 20 de mayo de 2014

Hoy cocinamos... Fideos a la milanesa

Mi chico es el cocinillas en casa. Hay que reconocer que él tiene mucho más arte y paciencia que yo en la cocina. Pero de vez en cuando a mí también me apetece meterme entre fogones y probar recetas nuevas o algún plato con algún ingrediente que desconocía. Eso suele pasar en fin de semana que es cuando ando más descansada y no me importa pasar un rato en la cocina.
 
Así que se me ocurrió compartir con vosotr@s los platos que vayan saliendo bien en esta sección del blog que he titulado "Hoy cocinamos...". Y vamos a inaugurar la sección con una receta que hice el domingo de fideos a la milanesa. La receta no es nada nueva, pertenece a un viejo recorte de revista que conservo desde hace años, pero ya veréis que es bien facilita.
 
Fideos a la milanesa

 
Ingredientes:
  • 200 gr. de jamón del país
  • 300 gr. de fideos gruesos
  • 150 gr. de guisantes
  • 100 gr. de queso rallado
  • 1 cebolla
  • 1 tomate
  • caldo de pollo
  • perejil
  • 1 ramita de hierbas aromáticas
  • nuez moscada
  • pimienta
  • aceite
 
 
Preparación:
 
Primero, se coge la cebolla y se pica bien. A continuación, se corta el jamón en dados o, más rápido aún, se compra un paquete de jamón cortado en taquitos que podemos encontrar en cualquier súper. Se coge una cazuela y se empieza a sofreír ambos ingredientes. Mientras tanto, se pone el caldo de pollo a hervir y se pela y se trocea el tomate. Cuando el sofrito empieza a tomar color se añade el tomate y la ramita de hierbas aromáticas.
Una vez el sofrito está listo, se incorporan los fideos, un poco de nuez moscada y pimienta y se les va dando vueltas para evitar que los ingredientes se peguen en la cazuela. A continuación, se añaden los guisantes y el caldo hirviendo, suficiente cantidad de caldo para que cubra todos los fideos. Durante 5 minutos se hierve a fuego fuerte (siempre dándole vueltas para que no se pegue). Se le agrega el queso rallado y el perejil picado. Transcurridos los 5 minutos, se baja el fuego a la mitad y se deja hervir hasta que los fideos están cocidos y el caldo prácticamente consumido.
 
 
¡¡Y ya está!!! Listo para servir. Una receta fácil y rápida, deliciosa y llena de sabores. Ideal para el día a día y para todos aquellos que vamos con la fiambrera al trabajo.

jueves, 15 de mayo de 2014

Cine clásico (IV): Gigi


 
Título original: Gigi
Director: Vincente Minnelli
Intérpretes: Leslie Caron, Maurice Chevalier, Louis Jourdan, Hermione Gingold

 
Creo que Gigi va a ser la película que más me va a gustar de este ciclo de cine clásico que nos propusimos hace ya unos meses. Seguramente porque el género musical es uno de mis predilectos, no lo voy a negar. Pero esta película tiene todos esos ingredientes de largometrajes de antaño de los que guardo muy buen recuerdo como El mago de Oz, Sonrisas y lágrimas, Mary Poppins o Siete novias para siete hermanos.


Gigi es una comedia musical simpática y entrañable que consiguió encandilar al público y a los profesionales de la época. Se llevó 9 Oscars, entre ellos el de mejor película, director, fotografía, guión original, vestuario o canción original. Toda una sorpresa para todos, ya que la película había costado sudor y lágrimas llevarla a la pantalla grande. Durante dos años el productor estuvo batallando con los responsables del código Hays para intentar demostrarles que la película no estaba a favor de las cortesanas.

En realidad, la historia de Gigi nos lleva al París de 1900. Allí, la gente de bien disfruta de la vida paseando por las calles más románticas y asistiendo a ´los espectáculos que estrenan los locales más de moda de la época. Gastón es uno de esos jóvenes adinerados que disfruta de los lujos, pero su vida es tan frívola que a menudo se le hace aburrida. Únicamente es en compañía de madame Álvarez y de la jovencita Gigi, cuando Gastón es realmente feliz. Lo que el joven ignora es que la encantadora y pizpireta Gigi se está preparando para convertirse en una cortesana gracias a la ayuda de su abuela y de su tía.


Gigi, antes que un largometraje, fue un musical que se estuvo representando durante más de 200 funciones en Broadway, protagonizado por una entonces desconocida Audrey Hepburn. Iba a ser la misma Hepburn la que protagonizase la adaptación al cine, pero su agenda apretada lo hizo imposible. Así fue como se pensó en Leslie Caron, una elección que considero la más acertada Aunque la actriz contaba con 27 años cuando se rodó la película, consiguió convencernos a todos que podía ser una joven en la etapa de transición de niña a mujer. Gracias a un rostro angelical que encandila y roba planos en cuanto aparece en escena y también gracias a su expresividad, simpatía, gran belleza y dulzura. Para mí es uno de los mejores personajes de la historia.


Su partenaire fue el actor Louis Jourdan, quién encarna bastante bien a un tipo desganado y hastiado de la vida.  Pero, sin ninguna duda, el veterano actor Maurice Chevalier es el que realiza otra interpretación de diez. Es un hombre ya mayor con un espíritu joven que el paso del tiempo no ha conseguido arrebatarle. Continúa siendo el caradura que era años atrás, pero sigue seduciendo a las mujeres con su carisma. Sus números musicales son los más famosos de la película.


Los personajes de la abuela y de la tía de Gigi que se encargan de su educación son de lo más variopinto. A pesar de que Gigi tiene una madre, ésta no se ve en toda la película, la abuela lo justifica diciendo que está demasiado ocupada con su carrera para poder hacerse cargo de la educación de una jovencita. La familia no es pobre, pero tampoco tiene una posición muy acomodada. La abuela es una señora respetable y bien educada, que intenta educar a la pequeña de forma estricta aunque de vez deje ver su vena más tierna. La tía es una antigua cortesana que ve en los hombres una fuente de riqueza, de estabilidad y una forma de escalar posiciones en esta vida. Cree que Gigi es un diamante en bruto y confía que sus consejos y enseñanzas podrán llevar a la pequeña a una posición mucho mejor que las de ellas. Mujeres opuestas, con formas de entender la vida diferentes, pero que se completan mutuamente.


La película se llevó a cabo gracias a la perseverancia del productor Arthur Freed y al buen hacer del director Vincente Minnelli, más conocido por ser el padre de la actriz Liza Minnelli.

Para mí lo mejor de la película es la fotografía y la decoración. Se fueron a rodar a la capital francesa y aunque a menudo parece un París fantasioso de cartón piedra, no deja de tener su encanto. Me gustó mucho la cantidad de luz y el gran colorido que desprenden los planos exteriores. Para la escena en la que pasean por el Bois de Boulogne de París necesitaron más de 150 trajes de época. Parece ser que fue una tarea ardua encontrar el vestuario, pero creo que por esos breves momentos ya merece la pena todo el esfuerzo.

Además, estuvieron rodando en locales emblemáticos como el Maxim's. Un rodaje también complicado porque el popular local es conocido por la cantidad de espejos que lo rodean. Intentar que las cámaras no se vieran también fue toda una prueba de ingenio.



En definitiva, una buena película para pasar un rato agradable. Espero que os animéis a verla y me comentéis si os ha gustado tanto como a mi.
 

Sabías que…
 
-         El día después que la película ganara 9 Oscars, los teleoperadores de la Metro Goldwyn Mayer fueron instruidos para que cuando contestaran al teléfono lo hicieran diciendo: "Hello, M-Gigi-M", en lugar del tradicional: "Hello, MGM".
-         Tenía el récord de ser la película con el título más corto en llevarse el Oscar a mejor largometraje. Años después, Argo la igualaría.
-          El gato que aparece en la película reaccionaba violentamente siempre que veía a la actriz protagonista. El director estaba convencido que ése era el único gato posible, así que tuvieron que drogarlo fuertemente siempre que tocaba rodar.  

-     Los tres actores protagonistas eran de origen francés al igual que sus personajes, pero ninguno de ellos tenía acento francés. 
 

sábado, 3 de mayo de 2014

Cine clásico (III): ¡Qué bello es vivir!



Título original: It's a wonderful life
Año: 1946
Director: Frank Capra
Intérpretes: James Stewart, Donna Reed y Lionel Barrymore
Basada en el cuento El mayor de los regalos de Philip Van Doren Stern

 
¡Qué bello es vivir! es la película que en todo hogar americano siempre se ve por Navidad. O al menos eso es lo que siempre se nos ha dicho en las series y películas americanas. Y la verdad es que sentía curiosidad por saber si era tan buena y el por qué se había convertido en una tradición. Cuando la película se estrenó en los cines fue un relativo fracaso, ni siquiera recuperó lo que se había invertido en ella. Uno de los motivos que se argumentaba es que tuvo que competir en los cines con Los mejores años de nuestra vida de Billy Wilder, que trataba sobre el retorno de los soldados tras la Segunda Guerra Mundial y su difícil adaptación, un tema muy en boga tras el fin de la Segunda Guerra Mundial un año antes del estreno de ¡Qué bello es vivir!.
 
¿Entonces por qué es tan reconocida y se emite cada año por televisión? Pues por un problema de derechos. 28 años después de su estreno, la productora debía renovar los derechos sobre la cinta, pero no lo hicieron por un descuido. Un avispado programador televisivo vio el filón de oro y así fue como las diferentes cadenas americanas empezaron a emitirla regularmente ya que no tenían que pagar nada por ella. Una o dos veces al año se reponía la película, especialmente en época navideña por su carácter entrañable. Años después se recurrió alegando que el libro en el que se basaba y la banda sonora sí que tenían los derechos al día, con lo cual no se podía  programar libremente. Actualmente, NBC es la única que puede emitirla y lo hace anualmente.

 
El argumento de ¡Qué bello es vivir! es muy similar a el de Cuento de Navidad. George Bailey es un modesto ciudadano que dirige un banco familiar. A lo largo de su vida, ha tenido que renunciar a todos sus sueños para ayudar y hacer felices a sus familiares y vecinos. Todo el pueblo lo aprecia, excepto un codicioso y poderoso banquero que intenta llevarlo a la ruina. En la Nochebuena de 1945 desaparece una importante suma de dinero que supondría la quiebra de su negocio y un gran escándalo. Abrumado por la situación, Bailey decide suicidarse, pero cuando está a punto, sucede algo inesperado que le lleva a replantearse si su vida es tan mala como él creía.

A pesar de que su trama no es nada del otro mundo, por momentos me sentí atrapada por su historia, quizá por su candidez y por ese aire de inocencia que tenían las producciones de la época. La película está llena de valores como la generosidad, el sacrificio, el compañerismo, la lealtad, la honestidad y la amistad. Lo cierto es que me interesó mucho más la primera parte de la película, divertida y ágil, en la que se nos presentan a todos los personajes y en la que vemos todos los obstáculos que impiden al protagonista realizar sus sueños. La segunda parte, mucho más dramática y descorazonadora, me resultó pesada.


Si hablamos de los actores habría que destacar el gran papel que realizó James Stewart. Se incorporaba a los platós tras participar activamente en la Segunda Guerra Mundial y no estaba muy convencido si el papel de George Bailey era la mejor elección. Su interpretación seguramente es la que requería más trabajo, porque su personaje es el que más evoluciona a lo largo de la película. Con su cara de niño bueno, Stewart consigue hacernos creíble el papel de un hombre que renuncia a todo para ayudar a los demás y a su vez también es capaz de transmitirnos toda la desesperación y frustración de su día a día.



Donna Reed, que interpreta a la esposa del protagonista, casi debutaba con este papel y fue el que mayor reconocimiento le dio en toda su carrera. La verdad es que era una actriz de gran belleza y supo aprovechar ese aspecto para interpretar a una ama de casa bondadosa y caritativa.


Y por último la gran revelación para mí fue el actor Lionel Barrymore que interpreta al egoísta banquero. Barrymore, tío abuelo de la actriz Drew Barrymore, transmitió toda la crueldad y el despotismo que el personaje requería casi sin pestañear y sin moverse de la silla. El actor por aquel entonces padecía una enfermedad que no le permitía andar, con lo cual se pasó todo el rodaje en silla de ruedas. No obstante, captó a la perfección todo lo que caracteriza a un buen señor Scrooge.



¡Qué bello es vivir! debía ser una película en color, así se había establecido en un principio. Pero en aquella época las películas debían colorearse y a menudo no podían estrenarse cuando estaba previsto porque la empresa encargada de colorearlas se retrasaba en los plazos de entrega. La productora tenía la fecha de estreno ya fijada y no pensaba aplazarla por nada del mundo, con lo que se renunció a hacerla en color. ¿Hubiera ayudado al éxito de la película que hubiera sido en color? Personalmente no creo que fuera un factor decisivo. Muchas películas en el cine han pasado desapercibidas pero el tiempo luego las ha colocado en el lugar que se merecen. ¿Es éste el caso de ¡Qué bello es vivir!? Yo creo que no.

No creo que sea una gran película ni memorable. Sí que es verdad que es entrañable y tiene sus momentos, pero creo que fue el hecho que se repusiera tanto lo que la convirtió en un clásico, en una tradición en los hogares. La película está demasiado sobrevalorada, si se mira fríamente lo mejor de la película es la interpretación de sus dos actores principales, especialmente de Lionel Barrymore, pero le falta algo en la narración, algo que haga que uno acabe de sentirse a gusto durante todo el metraje y que no desconecte a media película. Porque, en realidad, es difícil hacer creíble un personaje como George Bailey.  

¿Vosotros la habéis visto? ¿Qué opináis de ella?

Sabías que…
 
-         El set que reproducía el pueblo fue uno de los más grandes que se habían hecho nunca en una película americana. Medía más de 16.000 metros cuadrados.
 
-         Antiguamente para recrear la nieve en el cine se usaban copos de maíz pintados de blanco. Cuando caían hacían mucho ruido y los diálogos se tenían que grabar a posteriori. El director quería rodarlo todo a la vez, con lo que usó foamite, un material utilizado en los incendios que se propulsaba a través de una máquina de viento silenciosa. Por la innovación, el director recibió un premio técnico.
 
-         En una escena, el tío Billy sale de casa borracho y tropieza con algunos cubos de basura. Mientras se estaba rodando, a un miembro del equipo se le cayeron varios aparatos haciendo mucho ruido. El director decidió premiar al tramoyista torpe con 10 dólares por haber mejorado el sonido de la escena. 

-     La película se ambienta en Navidad, pero fue rodada en pleno verano.  A pesar del cuidado que se puso, en alguna escena se pueden apreciar gotas de sudor en alguno de los actores.